Qué ver en Aýna y alrededores (Albacete)

«Yo es que he pensado que a mí también me gustaría ser intelectual, como no tengo nada que perder»

De la película «Amanece, que no es poco»

Aýna, escenario de cine

Buscábamos un lugar de película donde disfrutar del caleidoscopio de ocres, naranjas, granates y marrones del que se sirve el otoño para dar a los bosques ese aspecto tan mágico.
Lo encontramos en Suiza, sí en Suiza, en la denominada «Suiza manchega«. Conocida también por ser uno de los escenarios de la famosa película de José Luis Cuerda «Amanece, que no es poco».
Y no podía falta en el blog un post con lo que hay que ver en Aýna y alrededores.

Contenido:

Ayna entre bosques de otoño
Otoño en Ayna

Qué ver en Aýna y alrededores.

Imprescindibles de Aýna

1. Cascada del Arroyo de la Toba

Bonita caída de agua procedente del manantial de la Toba.

Patrimonio natural de Ayna
Cascada de la Toba
Patrimonio Natural de Ayna
Cae el agua sobre el musgo

2. Ribera del río Mundo

El río Mundo nace en el Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima.
Después de varios kilómetros serpenteando la sierra de Alcaraz llega hasta Aýna, en donde es posible pasear junto a su orilla descubriendo sus aguas limpias y la rica vegetación que crece a su paso.
Río Mundo
Caminando junto al río Mundo

3. Ruta de los Picarzos

Es una ruta circular que sale desde el pueblo bordeando el emblemático farallón con el nombre de Los Picarzos. Tiene poca dificultad y el tiempo que nosotros tardamos en recorrerla fue de algo más de 2 horas, con paradas para contemplar y fotografiar.
El recorrido permite caminar por la orilla del río Mundo, entre vegetación de ribera y olivos, frutales y hortalizas que crecen en huertos y bancales.
Según fuimos subiendo, la vegetación cambió por pino, enebro, encina y matorral aromático.
A medio camino, es imprescindible parar en el mirador Peña Pesquera desde donde se puede tomar la mejor panorámica de Aýna. El pueblo «colgado» en la pared rocosa, los bancales, las huertas y el curso del río.
A la izquierda tendremos el afilado y escarpado farallón, Los Picarzos, coronado con la imagen de la Virgen de lo Alto.
Panorámica de Ayna desde el mirador
Vistas del río Mundo
Imagen del cañón del río Mundo. El río, entre la carretera y el canal
Olivos
Olivos
Bosques de otoño en Ayna
El otoño en Aýna
Panorámica de Ayna
Finalizando la ruta de los Picarzos
Caminando entre hojas de otoño
Caminando el otoño


4. Cueva del Niño

A la Cueva del Niño sólo es posible acceder con visitas guiadas, reservando en la Oficina de Turismo de Aýna.
Nosotros, a pesar de tener reserva de plaza, no pudimos visitarla pues se suspendió por previsiones de lluvia.
Por lo visto, merece la pena. Tanto por las pinturas rupestres del Paleolítico superior que conserva, como por el entorno en donde se encuentra.
Quedará pendiente para otra ocasión.

5. Ermita Ntra. Sra. de los Remedios

También es necesario concertar visita en la Oficina de Turismo.
Posiblemente, fue una sinagoga judía hasta que pasó a ser iglesia de culto cristiano. Ya en el siglo XX se le dieron otros usos como comedor durante la Guerra Civil y posteriormente se utilizó como sala de cine.
Su interior guarda algunas elementos muy interesantes entre los que destaca la techumbre de madera de estilo mudéjar y las pinturas murales, representando una procesión con los nazarenos, los penitentes, los músicos y el rey Felipe II.
Además acoge el centro de interpretación de la película «Amanece, que no es poco», un paraíso para todos los amanecistas.
Pinturas murales de la ermita de Ntra. Sra. de los Remedios
Pinturas murales S. XVIII

Artesonado mudéjar
Artesonado mudéjar

6. Iglesia de la Virgen de lo Alto

Construida sobre los restos del castillo de la Yedra y una antigua ermita. Lo más sobresaliente es la torre campanario del s. XVII que pertenecía a la desaparecida ermita.
Torre de la iglesia de Ayna
Torre de la iglesia Virgen de lo Alto

7. Castillo de la Yedra y el balcón de los Mayas

En la parte más alta del pueblo, en un estratégico lugar desde donde se divisa todo el valle, los musulmanes construyeron esta fortificación (S. XII) aprovechando las aberturas naturales de la roca.
Posteriormente, fue reutilizada por los cristianos.
Aunque ya no quedan muchos restos de este elemento defensivo, merece la pena subir por las vistas que ofrece el mirador, llamado balcón de los Mayas. Y para apreciar las impresionantes oquedades de la roca.
Cueva de los Moros en Ayna
Entrada a la Cueva de los Moros
Cueva de los Moros
Cueva de los Moros. Castillo de la Yedra
Vistas desde el castillo de Yedra
Desde el castillo de la Yedra
Vistas desde el castillo de Yedra en Ayna
Imagen tomada desde el balcón de los Mayas

8. Casa-Museo Etnológico

Reproducción de una antigua casa de la zona, cuenta con cocina, dormitorio, zaguán… y con una sala con utensilios de antiguos oficios.

Un pequeño espacio de esta vivienda está ocupado por la Oficina de Turismo.

Antigua casa de labranza

9. El séptimo Arte en Aýna

En el verano de 1988, se rodó la película «Amanece, que no es poco» en tres pueblos de la Sierra del Segura: Aýna, Liétor y Molinicos.
Escrita y dirigida por José Luis Cuerda, se ha convertido en una película de culto, considerada como una de las grandes obras del cine español.
A los 20 años de su estreno, aprovechando la celebración del aniversario, se creó la Ruta Amanece, que no es poco, que recorre los tres pueblos del rodaje.
Paneles informativos. distribuidos por los diferentes escenarios que aún se conservan, exponen los diálogos de las secuencias que se filmaron en ese lugar.
También reproducciones de objetos característicos de la película como el emblemático sidecar en el que llegan al pueblo Teodoro (Antonio Resines) y su padre Jimmy (Luis Ciges), el semillero de hombres, o el bancal de la calabaza.
Aýna fue la sede del equipo técnico y donde se rodó la mayor parte de la película, por lo que en los días que estuvimos allí, conocimos a muchas personas que en el verano del 88 se convirtieron en extras amanecistas.
Carteles de la pelicula de Amanece que no es poco
Sidecar de la película Amanece que no es poco
Sidecar
Escenario de Amanece que no es poco, Semillero de hombres en Ayna
Semillero de hombres en Ayna
Semillero de hombres

Monólogo cotidiano del agricultor frente a la calabaza.

«Calabaza, se acaba un nuevo día y como todas las tardes quiero despedirme de ti, quiero despedirme y darte las gracias una vez más por seguir aquí con nosotros, tú que podrías estar en la mesa de los ricos y de los poderosos, has elegido este humilde bancal de un pobre viejo para dar ejemplo al mundo…»

Escenario de la película Amanece que no es poco
Bancal de las calabazas

Centro de Interpretación Amanece, que no es poco

La iglesia de la Virgen de los Remedios acoge el Centro de Interpretación que hará la delicia de todos los amantes del cine surrealista y en concreto de los seguidores amanecistas.

Para acceder al Centro es necesario concertar visita en la Oficina de Turismo.
Imágenes de Amanece que no es poco
Imágenes de «Amanece que nos es poco»
Claqueta del rodaje de Amanece que no es poco
Claqueta del rodaje
Muebles y objetos utilizados en Amanece que no es poco
Muebles y objetos utilizados en la ambientación

10. Mirador de los Infiernos

En la carretera que lleva a Elche de la Sierra se encuentra este balcón.
Excelente lugar para contemplar la aldea de Royo Odrea, el curso del río Mundo, las grandes peñas y toda la vegetación de este enclave tanto la de ribera como la de bosque mediterráneo.
Aquí uno vuelve a dudar que esté en un lugar de La Mancha…
Mirador de los Infiernos en la sierra del Segura
Sierra del Segura
Cañón del río Mundo y Hoyo Odrea
Cañón del Mundo. Al fondo Royo Odrea

Cómo es Aýna

Encaramado sobre una montaña rocosa de la Sierra del Segura, el pueblo de Aýna («ojos bellos») se extiende siguiendo el curso del río Mundo. Pues encuentra limitado su avance en otra dirección por grandes y escarpados peñascos.
En su ladera crecen hortalizas y frutales, gracias a unas construcciones de terrazas escalonadas que llegan hasta la vega del río. Aquí el terreno se cubre de huertos perfectamente delineados y aprovechados.
El color a este escenario de cine lo pone la abundante vegetación típica de bosque mediterráneo, la vegetación  de ribera y los huertos de los bancales.
La animación corre a cargo de cabras montesas, jabalíes y rapaces, entre otras especies salvajes que habitan por estos parajes.
Un paisaje insólito e inesperado, donde la naturaleza rompe todos los esquemas y la imagen de terreno llano de La Mancha se convierte en abruptas cumbres.
Garganta del río Mundo
En la espectacular garganta del río Mundo se alza el pueblo de Aýna
Carretera serpenteante de Ayna
La serpenteante carretera de una de las entradas a Aýna
Cañón del río Mundo y Ayna
Vegetación de ribera

Bosque mediterráneo en Ayna


Patrimonio Aýna

Aýna ofrece al visitante espacios para todos los gustos. Desde patrimonio natural a patrimonio histórico y artístico, haciendo un guiño al séptimo Arte con las diferentes localizaciones del rodaje.

Naturaleza

Si eres amante de la naturaleza salvaje, vas a disfrutar con las rutas que recorren el cañón, subiendo y bajando de las peñas a los valles bañados por el río Mundo.

Cultura

Si tus preferencias tienden hacia el patrimonio histórico, Aýna cuenta con una cueva en la que se pueden apreciar pinturas rupestres, los restos de un castillo musulmán…
Y con una iglesia que pasa desapercibida, como si fuese una vivienda más, pero que guarda un extraordinario artesonado de tradición mudéjar (S.XVI) y unas pinturas murales (S. XVIII) con una temática fuera de lo común: una procesión penitencial.

Cine

Y si eres un cinéfilo, amante de las películas surrealistas y de humor absurdo, lo pasarás en grande cuando localices los escenarios y rememores los diálogos de la película «Amanece, que no es poco».
Nosotros pudimos conocer gran parte de tan variado patrimonio. Y reírnos mucho, recordando «in situ» las escenas extravagantes y naïf que muestran como la libertad de expresión del subconsciente puede convertir lo cotidiano en algo extraordinariamente loco y divertido.

Ruta Amanecista

Dejamos Aýna y continuamos nuestra ruta «Amanece, que no es poco» por otras localizaciones del rodaje: los pueblos de Molinicos y Liétor.