Ruta por los faros de la Costa de la Muerte. La Coruña

“Dulces aires de Galicia,
que me quitáis las penas,
encantadores de agua, 
amantes de la arboleda,
música de verdes cañas
del maíz de nuestras vegas […]”

Cantares. Rosalía de Castro

Ruta por los faros de la Costa de la Muerte

Los faros, esas construcciones solitarias, protectoras y románticas, expuestos al infinito océano y envueltos por el sonido del oleaje, con ese halo aventurero y literario fueron los protagonistas de la Ruta por los faros de la Costa de la Muerte. Una ruta por un litoral tan frecuentado de paisajes excepcionales como de dramáticos naufragios.
La Costa de la Muerte, con sus más o menos 100 km. de litoral, guarda el récord de naufragios en aguas españolas. Desde la Edad Media se han contabilizado un total de 640 las naves que encontraron su cementerio en esta costa. La cantidad de bajos rocosos (baios en gallego) que se esconden en sus aguas, las fuertes corrientes, los temporales y las cerradas nieblas son las principales causas de tan desafortunados sucesos.
Pero la trágicamente hermosa Costa de la Muerte también guarda admirables rincones. Entrañables pueblos pesqueros, impresionantes parajes naturales, restos de antiguos asentamientos, ancestrales tradiciones, misteriosas leyendas, detalles culturales en los que conviven religión con creencias paganas… Y faros en lugares mágicos, dramáticos y sorprendentes.
La Costa de la Muerte no tiene un territorio claramente definido, para unos empieza en la ría de Muros, para otros en Finisterre. Nuestra ruta por los guardianes de la vida de la Costa de la Muerte comenzó en Muros y terminó en Malpica de Bergantiños, visitando un total de diez faros.

El mapa que nos acompañó toda la ruta
Faros
Hórreos
y cruceiros por la Costa de la Muerte

1. Muros. Faro de Louro

La villa de Muros tiene su origen y desarrollo en su puerto, ya mencionado en textos del S. XV como uno de los más grandes de Galicia. Este privilegio fue debido, en gran medida, a la abundante y prestigiosa sardina, que también fue la causante del declive de la villa cuando el exceso de pesca redujo su cantidad y calidad.
La larga tradición pesquera queda latente en muchas de sus construcciones. El puerto, la calle porticada donde secaban y reparaban los aparejos de pesca, la parroquia del Carmen en honor a la patrona de los marineros, el mercado de pescado y hasta en las medidas de las fachadas de las casas, pues eran equivalentes a un remo si era vivienda de gente humilde y más de un remo para vecinos con mejor situación económica.
Pero no solo es villa de agua, también de sal. Ya que otro de los pilares económicos fueron las industrias de salazones. Su tradición salinera se remonta a principios del s. XVIII cuando industriales catalanes levantaron fábricas de salazones y conserveras. A mediados del s. XIX Muros contaba con 30 plantas de salazón. De esta actividad también quedan huellas en la villa con las casas de estilo modernista de los empresarios catalanes y con las antiguas fábricas de salazones y conservas.
A este patrimonio hay que añadir callejuelas y placitas con encanto, capillas, cruceiros y uno de los mayores molinos de mareas que hubo en Galicia.
Amanece en la ría de Muros


Qué ver en Muros

En el siguiente enlace:

https://andoyreando.com/a-coruna/muros-costa-de-la-muerte-galicia/

2. Carnota. Faro de Lariño

Dejamos la ría de Muros-Noia y siguiendo por la costa hacia Finisterre, hicimos parada en el siguiente faro, el faro de Lariño. Aunque también nos bañamos en la preciosa playa de Carnota, y conocimos uno de los hórreos más grande de Galicia.

Qué ver en Carnota

En el siguiente enlace:

https://andoyreando.com/a-coruna/carnota-costa-de-la-muerte-galicia/

3. Ézaro. Faro de las islas Lobeiras

Este pequeño pueblo del concejo de Umbría no formaba parte de nuestra ruta, pero siguiendo los consejos de un hostelero, improvisamos e hicimos una parada para ver la extraordinaria cascada de Ézaro, también subimos al mirador de Ézaro, y además, nos adentramos en el interior para llegar a la pequeña aldea de Sta. Uxía que entre sus pocas construcciones cuenta con un encantadora casa rural-restaurante.

Qué ver en Ézaro

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4. Corcubión. Faro del cabo Cee.

El municipio de Corcubión abarca una pequeña península en el centro de su ría. Su casco histórico se extiende al abrigo del puerto con edificios de alto interés histórico y artístico; desde casas blasonadas de la Edad Media, hasta viviendas de estilo modernista y de clara influencia indiana, compartiendo espacio con edificios de blancas galerías acristaladas.
Corcubión

Qué ver en Corcubión

Siguiendo el enlace

5. Finisterre. Faro de Finisterre

Finisterre es el lugar donde muchos peregrinos terminan su etapa después de pasar por Santiago de Compostela. Algunos se acercan hasta la iglesia de Sta. María de Ares, luego queman la ropa que han usado en el camino, cogen la concha  y finalmente se dan un baño en el mar, concluyendo así definitivamente su peregrinación.
Pero parece ser que no es de ahora esta peregrinación sino de muchísimo tiempo atrás. Cuando los pueblos que habitaron estas tierras antes de la romanización peregrinaban hasta el Ara Solis (Altar mayor). Obedeciendo la leyenda celta de la existencia de otra vida después de la muerte en una isla situada en el horizonte, donde se ocultaba el sol.
Luego llegarían los romanos. Para estos no era un lugar mágico y fascinante, pues les aterraba ver los ardientes rayos del sol cuando era engullido por el inmenso mar. A ellos se les debe el nombre “finis” “terrae”, creyendo que estaban ante el fin del mundo conocido, en la frontera del Mas Allá.

Qué ver en Finisterre

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6. Muxía. Faro de Touriñán. Faro de Muxía

Antes de llegar a la villa de Muxía, hicimos una parada en el primer faro de este municipio:

Cabo de Touriñán. Faro de Touriñán

El faro de Touriñán se encuentra en el cabo homónimo, un saliente que se adentra casi 1 km. en el mar y con una altura máxima de 93 mts. sobre el nivel del mar. Un lugar inhóspito, agreste sin más vegetación que brezo y la denominada hierba de enamorar.
El faro de Touriñán es el faro de la Península que más se adentra al Atlántico. Se inauguró en 1898 aprovechando la óptica del viejo faro de Vilán que alcanzaba las 10 millas, con una luz fija blanca producida por una lámpara de parafina. En 1918 se cambió por una de vapor de petróleo, aumentando el alcance hasta las 20 millas.
Faro de Touriñan

Mugia/Muxía

Mugía, Muxía en gallego, se da a conocer en los folletos de turismo como villa de historia, leyenda, mar y viento. De todo esto fuimos participes. Conocimos su lejana historia que llega hasta el monasterio de Moraime, principal foco de cristianización de la costa occidental de Galicia. La leyenda nos contó como la Virgen llegó en una barca de piedra para infundir ánimos al apóstol Santiago. El mar, testigo de numerosas tragedias (desde naufragios hasta la catástrofe del Prestige), nos obsequió con sus fantásticos atardeceres. Y el viento, acercando la brisa marina a todos los rincones de Muxía.
Puesta del sol en Muxia. Santuario Sta. María de la Barca

Qué ver en Muxía

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7. Vimianzo

Dejamos la costa de Muxía y nos adentramos en el interior para conocer el castillo de Vimianzo, los batanes y molinos del río Grande y realizar la ruta de los Dólmenes. Este día no hubo faros pero sí muestras de patrimonio histórico, industrial y megalítico.
Castillo de Vimianzo
Dolmen Pedra Cuberta
Pedra Moura

Qué ver en Vimianzo

En el siguiente enlace:

8. Camariñas. Faro de Vilán

Camariñas es un entrañable y tranquilo pueblo pesquero, pero si por algo es famoso Camariñas en todo el mundo es por sus encajeras y por su maravillosas creaciones de encajes de bolillos.
Por Camariñas dimos un paseo por el puerto y por el antiguo barrio de pescadores, donde es posible encontrar a mujeres en la puerta de casa centradas en sus puntos y palillos. No hay ventana en Camariñas que no luzca los delicados encajes.
Para profundizar más sobre el arte de los bolillos de Camariñas, visitamos el Museo del Encaje. Allí conocimos el origen de esta tradición artesana; según cuentan fue una de las supervivientes de un barco italiano que naufragó en esta costa, quien en agradecimiento enseñó el arte de “palillar” a las mujeres de Camariñas. También nos explicaron la técnica; siempre a mano, entrelazando hilos sobre una almohada siguiendo un dibujo previamente realizado en cartón o picado. Y nos contaron que esta labor se realiza en países de todo el mundo, y curiosamente en todos se utilizan los mismos puntos aunque los útiles sean diferentes.
El Museo expone diferentes piezas realizadas con finos y elegantes encajes, tanto actuales como de épocas pasadas.
Camariñas

Faro de Vilán

Continuando por la costa llegamos a uno de los puntos más peligrosos de la Costa da Morte, el cabo Villano (en gallego Vilán), para visitar el faro Vilán.
El lugar es de una belleza salvaje extraordinaria. Un paraje rocoso que se adentra en el mar y sobre él se alza el faro a más de 100 mts.de altura. Enfrente aparece el farallón de Vilán de Fora rodeado de espuma.
(Afea el paisaje un criadero de rodaballos, pero no le vamos a dar más importancia, que ya bastante pesar tienen los lugareños).
Pero el cabo Vilán  también es un enclave cargado de trágicos naufragios por lo que en 1896 se inaugura el faro de Vilán que será el primer faro eléctrico de España, suponiendo una notable mejoría para la navegación. En 1933 fue declarado de Interés Nacional. En 1962 se reformó la óptica alcanzando 28 millas y añadiéndole una sirena antiniebla.
El faro también cuenta con una vivienda para los fareros y sus familias, en este caso para la farera que actualmente se ocupa del funcionamiento del faro Vilán. Es uno de los pocos faros habitados de España.
El faro Vilán tiene unas salas destinadas a museo con antiguas ópticas y otros elementos de la historia del faro, un centro de interpretación de los naufragios, una sala de exposiciones y una cafetería.

Qué ver en Camariñas

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9. Lage. Faro de Laxe

Lage, Laxe en gallego, es un entrañable pueblo pesquero con un interesante casco histórico de casas de piedra balconadas al puerto y a la inmensa playa. Una playa que aunque es urbana tiene toda la apariencia de playa salvaje por sus dunas de arena blanca.
Una bonita panorámica de la villa se puede tomar desde la iglesia de la Virgen de la Atalaya, situada en una zona alta. Lugar donde antiguamente subían los marineros para comprobar el estado de la mar antes de salir a faenar y para avistar ballenas.
Sus excelentes playas y el faro son otros de los enclaves interesantes de Lage.
Virgen de la Atalaya. Lage


Faro de Laxe

En la punta de Insua, también llamada Punta do Boi, a 50 mts. del nivel del mar se sitúa el faro de Laxe, pequeño faro de reducidas dimensiones y réplica exacta del vecino faro de Roncudo. Se construyó en 1920 y como curiosidad contar que la linterna no está acristalada.
El faro en sí no es muy llamativo pero el entorno es espectacular y ofrece unas preciosas puestas de sol. Contribuye a embellecer este escenario una escultura en bronce de una mujer con un niño en brazos denominada “A Espera” en homenaje a los marineros desaparecidos en el mar y a sus familias.
“A Espera” y el faro de Lage

Qué ver en Lage

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10. Bergantiños. Faro Roncudo. Faro Nariga

Malpica de Bergantiños

Prados, bosques y acantilados de nostálgica belleza es el paisaje en el que su ubica el pueblo pesquero de Malpica de Bergantiños. Si el entorno es naturaleza en estado salvaje, el interior es un laberinto de calles estrechas con auténtico sabor marinero. Siendo el puerto uno de los principales atractivos y de visita indispensable para apreciar el ambiente pesquero.
El puerto de Malpica de Bergantiños es uno de los principales de esta costa. Su tradición pesquera se remonta al siglo XVII con la pesca de ballenas como actividad económica fundamental. Después serían las fábricas de salazones y conservas, y actualmente la pesca de bajura.
Al final del cabo de San Adrián, se encuentran las islas Sisagras, tres islas separadas sólo en las mareas altas.

Faro Roncudo

Para llegar a este faro hay que atravesar el pequeño pueblo costero de Corme-Porto. Continuar por una carretera que discurre paralela a los abruptos acantilados de la ría de Come y Laxe. Por un paisaje rocoso, agreste y desolado donde una vez más el nombre de esta costa queda perfectamente reflejado.
La belleza dramática de la Costa de la Muerte culmina al llegar al faro Roncudo. Se alza entre grandes piedras de granito, junto a unas cruces blancas en memoria de los fallecidos en el mar.
El faro Roncudo se construyó en 1920, el mismo año que su gemelo el faro de Laxe. El nombre viene del ruido ronco que hace el mar  cuando rompe en los acantilados.
Precioso atardecer en el faro Roncudo

Faro Nariga

El broche final a este recorrido por los faros de la Costa de la Muerte lo puso este extraordinario faro. Levantado sobre una construcción que simula la proa de un barco adentrándose en el mar, siendo el mascarón de proa una figura realizada en bronce denominada Atlante.
El faro Nariga fue construido en 1995, por lo que es el faro más moderno de Galicia. Se alza a 50 mts. de altura y su alcance lumínico es de 22 millas.
Un lugar con un encanto especial. Ideal para admirar los cambios cromáticos de la puesta del sol, entre roquedos con las curiosas formas que han ido labrando el agua y viento.
Faro Nariga
Crepúsculo en faro Nariga

Qué ver en Bergantiños

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