Qué ver en el País Cátaro: entre herejes y cruzados
Si hay un lugar en Occitania con una sobrecogedora historia, ese es el llamado País Cátaro. A la cuestión «Qué ver en el País Cátaro» da respuesta esta entrada con los lugares imprescindibles para entender la Cruzada Albigense, desde sus pueblos medievales hasta sus legendarias fortalezas y abadías. Una ruta completa por la historia de los «hombres buenos».
Durante el viaje por el País Cátaro descubriremos paisajes de bosques de hayas y viñedos donde despuntan los famosos Castillos Cátaros sobre elevados riscos. Entre ellos, aparecen ciudades con un patrimonio monumental inabarcable, como la ciudadela de Carcassonne o la ciudad roja de Albi, escenarios clave de una de las historias más sobrecogedoras de Francia.
El denominado País Cátaro no es una región histórica de Francia. Es el nombre turístico que recibe la zona del sureste de Francia (el antiguo Languedoc, regiones actuales de Occitania y Aquitania) ligada al catarismo, corriente religiosa medieval.
En cuanto a la ruta propuesta por el País Cátaro, ésta se desarrolla por la región de Occitania, entre los departamentos de Pirineos Orientales, Aude y Hérault. Con la excepción de la localidad de Cordes-sur-Ciel, situada en el departamento de Tarn en la región de Mediodia-Pirineos.
MAPA CON UBICACIONES. RUTA PAÍS CÁTARO
QUIÉNES ERAN LOS CÁTAROS
Los cátaros era un movimiento religioso cristiano que gozó de mucha popularidad durante los siglos XII y XIII en Europa Occidental, pero sobre todo en el sur de Francia, en las regiones de Languedoc, Occitania y Aquitania.
Pensaban que la Iglesia de Roma había perdido su primitiva esencia y valores (sencillez, pobreza, humanismo…) y no aceptaban la autoridad del Papa.
Para los cátaros existían dos realidades: el bien y el mal. Tenían una idea dualista de la creación; el bien era el creador del mundo espiritual y el mal de lo material.
Ellos se consideraban cristianos verdaderos y se denominaban «hombres buenos», aunque para la Iglesia eran herejes por lo cual debían ser perseguidos y exterminados.
Iglesia contra los cátaros
En 1209 el Papa convoca una cruzada contra los cátaros, es la denominada Cruzada Albigense. Debe su nombre a la ciudad de Albi, donde se concentraba una numerosa comunidad de «herejes».
Fue un batalla sangrienta y cruel. Miles de personas, tanto cátaros como cristianos, murieron durante los enfrentamientos o en las grandes hogueras a las que eran arrojados los lideres y sus seguidores.
La cruzada Albigense
La cruzada albigense fue, por tanto, un conflicto armado entre los cátaros y la Iglesia católica.
Fue promovida por el Papa Inocencio III, quien contaba con el apoyo de los reyes de Francia. El jefe militar fue el noble francés Simón de Montfort.
Se inició en el año 1209, cuando los cruzados arrasaron la ciudad de Béziers, matando a todos los ciudadanos. Finalizó en 1244, con la erradicación de la doctrina cátara y la anexión del Languedoc al reino de Francia.
RUTA POR LOS LUGARES IMPRESCINDIBELS DEL PAÍS CÁTARO
1. ALBI, ORIGEN DE LA CRUZADA
Para conocer el origen del bautizado como País Cátaro, debemos trasladarnos a Albi, ciudad que da nombre a la Cruzada Albigense.
Si bien, la doctrina cátara se extendía por gran parte del sur de Francia, Albi era uno de los principales asentamientos de los cátaros.
Patrimonio de Albi
Sus monumentos más notables son la catedral de Santa Cecilia (en ladrillo) y el palais de la Berbie, donde se ubica el excepcional museo del pintor Henri Toulouse-Lautrec.
⇒ Si queréis descubrir todos los rincones de la «ciudad roja», no os perdáis mi guía detallada sobre Planes imprescindibles en Albi
Torre de la catedral de Albi
Qué ver País Cátaro
2. BÉZIERS, EL EPISODIO MÁS SANGRIENTO
Béziers ha pasado a la historia por ser escenario de uno de los episodios más sangrientos de la Cruzada Albigense. Hechos acontecidos el 22 de julio de 1209, cuando casi toda la población fue ejecutada.
Matadlos a todos. Dios ya reconocerá a los suyos
Ante la dificultad para identificar a un reducido grupo de cátaros que se refugiaban en Béziers, el arzobispo de Narbona, Arnaldo Amalric, dio ordenes a Simón de Montfort para que asesinara a todos los vecinos de Béziers. Con la célebre y trágica frase: «Matadlos a todos. Dios ya reconocerá a los suyos».
Se estima que 20.000 besierencs, tanto hombres como mujeres, ancianos y niños, pasaron por las espadas de sus verdugos, viendo la muerte.
Este acontecimiento va a estar muy presente en el recorrido por la ciudad, especialmente en la catedral de Saint-Nazaire o en la iglesia de la Magdalena, los templos donde la población intentó refugiarse el día del citado exterminio.
La estrella indiscutible del viaje es la Cité de Carcassonne. Fue uno de los principales bastiones cátaros y su estado de conservación es tan asombroso que permite imaginar perfectamente el escenario de las cruzadas.
Gobernada por el joven vizconde Raimond Roger Trencavel, la ciudad sufrió un asedio durísimo en 1209. Trencavel, considerado un héroe de la resistencia, acabó pactando la entrega para salvar a su pueblo del hambre y la sed. Murió poco después, con solo 24 años, en las mazmorras de su propio castillo.
Restauración de Viollet-le-Duc
El aspecto impecable que veis hoy se debe a la gran reconstrucción del siglo XIX dirigida por Eugène Viollet-le-Duc. Aunque añadió elementos románticos como los tejados de pizarra, logró salvar de la ruina este tesoro declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
⇒ Siqueréis recorrer sus murallas, entrar en el Castillo Condal y conocer los mejores miradores, no os perdáis mi Guía de Carcassonne y alrededores
Castillo Condal
Entrada castillo condal
Qué ver en el País Cátaro
CORDES-SUR-CIEL, REFUGIO DE LOS ÚLTIMOS CÁTAROS
Cordes nació en 1222, en plena tormenta de las cruzadas, cuando el Conde de Toulouse, Raimundo VII, decidió levantar este recinto amurallado.
Su objetivo era doble: proteger sus tierras de los ataques del rey de Francia y dar un nuevo hogar a la población que lo había perdido todo huyendo de la Inquisición.
En muy poco tiempo se convirtió en una de las primeras y más prósperas bastidas de la región.
Un pueblo que roza el cielo
Su nombre no es casualidad: Cordes-sur-Ciel se alza sobre la colina de Mordagne como si intentara alcanzarlas nubes.
Cruzar sus puertas es entrar en un libro de piedra donde sus murallas concéntricas relatan siglos de esplendor y resistencia medieval.
Castillos del País Cátaro, centinelas de las montañas
5. CASTILLOS CÁTAROS: LOS CINCO HIJOS DE CARCASSONNE
Ningún viaje por estas tierras está completo sin subir a sus fortalezas de vértigo. De todos los castillos del País Cátaro, destacan cinco que formaron una línea defensiva infranqueable: Aguilar, Quéribus, Peyrepertuse, Puilaurens y Termes.
Se les conoce como los «Cinco Hijos de Carcassonne» y fueron los últimos testigos de la resistencia frente a la Cruzada y la Corona francesa.
Fortalezas que desafían al cielo
Desde el imponente Peyrepertuse (apodado el «Machu Picchu occitano» por sus dimensiones) hasta Quéribus, el último reducto de la resistencia, estos castillos «centinelas» son hoy candidatos a ser Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Sus muros no solo guardan historias de excomuniones y asedios, sino también las mejores vistas de los Pirineos.
⇒ Si queréis descubrir la ubicación exacta, precios y la mejor ruta para visitarlos, no os perdáis mi guía completa de los Castillos Cátaros
Castillo de Peyrepertuse
Castillo de Puilaurens
Abadías del País Cátaro
6. ABADÍA DE SAINT HILAIRE, REFUGIO CÁTARO Y CUNA DEL VINO
La Abadía de Saint Hilaire fue fundada en el siglo VIII. Sufrió los efectos de la cruzada contra los cátaros cuando los monjes fueron acusados de herejes.
Restaurada en el siglo XIII, entre las dependencias del edificio destaca:
Claustro gótico de doble fila de columnas.
Refractorio o comedor de los monjes. Cuenta con un púlpito escondido desde donde un monje leía durante las comidas sin ser visto y creando el efecto de altavoz.
Artesonado del siglo XVI en la casa del Abad.
Sarcófago del siglo XII en mármol labrado por el Maestro de Cabestany, que relata el martirio de S. Saturnin.
Curiosidades
¿Sabíais que aquí nació el primer vino espumoso del mundo? En 1531, los monjes de Saint-Hilaire descubrieron por accidente la Blanquette de Limoux, mucho antes de que se inventara el champán
Sarcófago con el martirio de S.Saturnin
Claustro
Artesonado
La abadía más poderosa del País Cátaro
7. LAGRASSE, EL PODER DE LA ABADIA
No todos los pueblos sufrieron la destrucción de las Cruzadas albigenses. Lagrasse se enriqueció, convirtiéndose en uno de los más poderosos del Languedoc. Fue sumando posesiones y tierras de las localidades que quedaban asoladas.
Abadía de Sainte-Marie
El gran tesoro de Lagrasse es su abadía, fundada en el siglo IX (aunque la leyenda se la atribuye al mismísimo Carlomagno). Gracias a las donaciones de la nobleza, especialmente de los Condes de Barcelona, se convirtió en una de las más poderosas del Languedoc.
Actualmente, el edificio tiene una curiosa particularidad: está dividido en dos partes. En la zona de propiedad pública podéis visitar:
La Casa del Abad: Con un precioso patio de galerías abiertas.
La Capilla de San Bartolomé: Del siglo XIII, que conserva su pavimento de cerámica original y pinturas murales.
La Torre prerrománica y la bodega: Espacios que nos transportan directamente a la vida monacal de la Edad Media
Consejo viajero
⇒ No os vayáis de Lagrasse sin cruzar su puente viejo sobre el río Orbieu; es la imagen más icónica del pueblo y el lugar perfecto para vuestras fotos.
Abadía de Lagrasse
Pueblos de postal en el País Cátaro
8. MINERVE, ESCULPIDO EN ROCA
Llegar a Minerve es un espectáculo en sí mismo. Tras recorrer una carretera sinuosa, aparecerá ante vosotros un paraje donde los ríos Cesse y Brian han labrado puentes naturales y cañones en la roca caliza.
La caprichosa naturaleza ha dejado al pueblo suspendido sobre una isla rocosa, lo que lo convierte en uno de los enclaves más bellos de Francia.
Patrimonio y memoria cátara
Aunque solo tiene tres calles principales, Minerve os sumergirá por completo en la Francia medieval. No os perdáis:
La Candela: Es la única torre que queda en pie del antiguo castillo donde se refugiaron los cátaros.
Puentes Naturales: Unos túneles gigantescos excavados por el río que se pueden recorrer a pie cuando el cauce está bajo.
Calle de los Mártires: Un homenaje a los más de 150 cátaros que murieron aquí en la hoguera por orden de Simón de Montfort tras un asedio brutal.
Estela de la Paloma: Un monumento sencillo pero conmovedor que simboliza la paz y el sacrificio de los «hombres buenos».
Consejo viajero
Minerve forma parte de la prestigiosa asociación «Les Plus Beaux Villages de France». Os recomendamos visitarlo a primera hora para disfrutar de su silencio y de la luz sobre la piedra caliza.
Hoces del río Cesse
Minerve
PARA COMPLETAR EL VIAJE POR EL PAÍS CÁTARO
Otros lugares que componen la ruta por el País Cátaro son: los castillos de Lastours, Aguilar y Montségur. Y las abadías Fontfroide y Minervois. No están incluidos en este post, pero los conocemos de otro viaje y aconsejamos visitarlos.
Este pequeño pueblo nació con la construcción del canal du Midi (S. XVII) y llegó a convertirse en un importante puerto fluvial de pasajeros y mercancías.
Conserva los edificios que se levantaron para dar servicio a viajeros y comerciantes: el bello puente, el auberge (posadas-restaurantes), la iglesia y el nevero.
Además, Le Somail cuenta de una curiosa librería con más de 50.000 libros antiguos y de ocasión.
Sin olvidarnos de un barco donde comprar baguettes y productos típicos de la zona que junto con los patos, ocas y gansos de la orilla del canal dan un toque divertido a este lugar tan genuino.
Un articulo muy interesante. Muchas gracias por la información. Un cordial saludo.