Magosto, Calbotadas y otras fiestas

 Castaño
Castaño

Del Samhain a Todos los Santos

En muchos lugares de España la última noche de octubre y los primeros días de noviembre se celebran con fiestas y tradiciones que si retrocedemos hasta sus orígenes llegaríamos a los pueblos celtas.
Remontaríamos hasta el 2000 a.C, cuando en estas fechas, los celtas celebraban el Samhain que marcaba el fin del año y de la recogida de la cosecha.
Entre los rituales del Samhain estaban encender hogueras para ahuyentar los malos espíritus y dejar comida fuera de las casas para alimentar los espíritus de sus ancestros que esos días regresaban a sus hogares.
Con la conquista de los pueblos celtas por los romanos, esta tradición se fue romanizando y la festividad pasó a celebrarse en honor a la diosa de los árboles frutales y los huertos, Pomona.
Ya con el cristianismo todos los pueblos paganos fueron sometidos a la creencia en un Dios único. Sus cultos y rituales se fueron adaptado a la religión católica (excepto en Irlanda que mantuvieron algunas de sus fiestas paganas). Desde entonces, el 1 de noviembre se celebra la festividad de Todos los Santos.

Fiestas de la castaña en España

En estas fechas, muchos pueblos de España mantienen tradiciones en las que los protagonistas siguen siendo las hogueras y los últimos frutos recolectados: las castañas.
Los nombres a estas celebraciones son diferentes, así en Galicia, Zamora y León es el Magosto, en Asturias el Magüestu, Calbotada en Cáceres, Badajoz, Ávila…
Desde hace unos años, en España también participamos de Halloween. Una fiesta que llegó a Estados Unidos y Canadá de manos de inmigrantes irlandeses, y que dicen ha vuelto a cruzar el océano.
Pero cuando viajas por España y sus gentes te cuentan como celebraban, y en muchos casos siguen celebrando, los últimos días del mes de octubre y los primeros de noviembre, te preguntas si realmente ha vuelto o siempre ha estado aquí.
Porque si una mujer se disfraza con harapos y va repartiendo dulces a los niños, o un grupo de vecinos van por las casas pidiendo alimentos para luego reunirse y comer todos juntos, o si después de asar las castañas niños y mayores se tiznan la cara para asustarse unos a otros… El parecido con la fiesta de Halloween es evidente.
Espero, que aunque recibamos influencias de otras culturas, sigamos conservando, divulgando y enriqueciéndonos con nuestras costumbres porque como dijo Tolkien:

«No desprecies las tradiciones que nos llegan de antaño; ocurre a menudo que las viejas guardan en la memoria cosas que los sabios de otro tiempo necesitaban saber»