Quinta del Duque del Arco. Monte de El Pardo (Madrid)

«He reducido el mundo a mi jardín y ahora veo la intensidad de todo lo que existe»

José Ortega Y Gasset


El jardín histórico con vistas a la capital

Madrid dispone de un bello muestrario de jardines de diferentes épocas y estilos. Algunos desconocidos y con el encanto de los jardines poco frecuentados.
Los jardines de la Quinta del Duque son uno de ellos. Y tienen un especial valor dentro de la jardinería histórica española, pues se trata de un refinado jardín con mezcla de estilos hispano, francés e italiano.
Con un gran parecido en las formas a los de la Granja de S. Ildefonso, la gran creación de Felipe V.
Parterres de boj, estanque, cascada, fuentes, esculturas, rosales, coníferas, dos ejemplares de secuoya roja (el árbol más alto del mundo), olivares y el entorno natural del monte de El Pardo, consiguen un exquisito decorado.
Lugar ideal para dar agradables y tranquilos paseos, a escasos kilómetros del bullicio de la capital.
Fuente de los jardines de la Quinta del Arco
Jardín de la Quinta del Duque del Arco
Madrid desde la Quinta del Duque del Arco
Vistas de la capital desde la Quinta del Arco

Historia de la Quinta del Duque del Arco

El origen de la Quinta del Duque se remonta al año 1717. Cuando el Duque del Arco, Caballerizo Mayor de Felipe V, compra esta finca.
Años después, construye el pequeño palacio y crea las huertas y los jardines.
Este tipo de viviendas eran las que los aristócratas de los siglos XVII y XVIII utilizaban para retirarse a las afueras de Madrid.
La zona más atractiva de la finca fue el jardín. Con un diseño siguiendo las influencias francesas traídas por Felipe V.
Pero, lamentablemente, el trazado original se fue desfigurando desde mediados del S. XIX.
La mayor parte del terreno agrícola estuvo plantado de viñedos, tuvo casi mil especies diferentes de frutales y más de un centenar de naranjos.
Cuando el Duque muere, su viuda dona la Quinta a Felipe V, quien la incorpora al Real Sitio del El Pardo.
En  1935 es declarado Monumento Nacional. Al año siguiente, el golpe de Estado soprende a Manuel Azaña en esta finca, su residencia.
Entrada a la Quinta del Duque del Arco
Entrada a la Quinta del Duque del Arco
Cascada de los jardines de la Quinta del Duque del Arco
Cascada en los jardines de Quinta del Duque del Arco
Palacio de la Quinta del Duque del Arco
Palacio de la Quinta del Duque
Jardines y estanques de la Quinta del Duque del Arco
Jardines  y estanque de la Quinta del Duque del Arco, al fondo las torres del centro de Madrid
Setos, bojs y rosales de la Quinta del Duque del Arco
Setos de boj y rosales. Quinta del Duque del Arco
Cipreses de los jardines de la Quinta del Arco
Cipreses. Quinta del Duque del Arco
Secouya en la Quinta del Duque del Arco
Secuoya. Catalogado como Árbol Singular
Secouya de la Quinta del Duque del Arco
Secuoya. Quinta Duque del Arco

 

Los jardines en la Historia

Las cinco Bellas Artes (arquitectura, pintura, escultura, poesía y música) son manifestaciones del espíritu hechas por el hombre. Mediante la técnica, la idea que surge de la mente humana se hace realidad sensible.
El jardín es una manifestación más de la tendencia natural del hombre hacia la belleza. Adaptándose a los principios estéticos del momento y formando parte de la cultura de las diferentes épocas.

A lo largo de la Historia, los jardines han tenido un fuerte protagonismo, cada civilización les daba un valor y simbología.

Se considera a Mesopotamia (con los jardines colgantes de Babilonia) y a Egipto las primeras culturas en las que se desarrollaron los espacios ajardinados. El objetivo de estos jardines era crear lugares sombreados y frescos.

Los musulmanes se inspiraban en el paraíso del Corán.

Tomando como fuente la filosofía Tao, los chinos imitaban la propia naturaleza.

Para los griegos tenían la finalidad práctica de proporcionar frutas, verduras, plantas aromáticas…

En sus jardines, los romanos querían reflejar el poder y la grandeza.

Ya en el renacimiento, el jardín se convierten en un importante complemento arquitectónico. Desarrollando diferentes estilos:
* Estilo italiano como una vuelta a los clásicos.
* Estilo francés con el gusto por las líneas rectas, la grandiosidad…
* Estilo inglés, imitando la naturaleza con toques románticos.

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