Daroca (Zaragoza)

«Por todas aquellas tierras, pronto corrían mandados
que ese Cid Campeador allí se había asentado,
que vino a tierras de moros, saliéndose de cristianos…»

Cantar del Mio Cid

Daroca, historia escrita en piedra

El viajero que se acerca a Daroca, empieza a hacerse una idea de su relevante e importante pasado, ya con la primera imagen de la ciudad desde la carretera.
Después cuando llega a cualquiera de sus dos puertas de entrada (la Puerta Alta si viene de Zaragoza y la monumental Puerta Baja si es desde Molina de Aragón) sentirá el deseo de entrar a conocer este bello lugar, su historia y sus leyendas.
Y serán las piedras de sus murallas, del castillo, de las puertas, de las iglesias y palacios, las que nos darán detalles del fascinante pasado de Daroca.
Que fue fundada por los árabes en el siglo VIII sobre un antiguo poblado celtíbero. Que fue escenario de crueles batallas, por un lado entre las coronas de Aragón y Castilla por conflictos fronterizos, y por otro entre musulmanes y cristianos durante la reconquista.
Y nos llevaran al año 1120, cuando fue conquistada por Alfonso I «El Batallador». Para llegar a ser una ciudad libre y con mucho esplendor, en una Europa feudal.
Nos contarán que Daroca fue lugar de convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos, enriquecida culturalmente con los peregrinos que llegaban de los lugares más recónditos interesados por el milagro de los Corporales. 
También relatarán la leyenda de la princesa mora que se enamora de un prisionero cristiano. O las historias del Cid Campeador y sus hombres, que tras la victoria en la batalla de Pinar de Tévar eligen las tierras de Daroca para recuperarse.
Piedras que nos mostrarán como se fusionó con armonía la corriente artística de los cristianos (románico, gótico) con la de los musulmanes, dando como resultado el arte mudéjar.
Puerta baja de Daroca
Puerta Baja

Qué ver en Daroca

Daroca se encuentra en pleno Sistema Ibérico, en el valle que forma el río Jiloca y entre los cerros de S. Cristóbal y S. Jorge.
Su casco histórico guarda bellos monumentos que nos hablan del esplendor medieval de la villa.

1. Murallas

Los árabes comenzaron su construcción que se fue ampliando en diferentes épocas.
Son las más extensas de Aragón, con casi 4km. de longitud.
Tuvieron 116 torreones, aunque actualmente solo quedan catorce.
Es una de las construcciones más emblemáticas de Daroca, representan el pasado fronterizo y defensivo de la ciudad.
Murallas de Daroca
Qué ver en Daroca

2. Castillo Mayor

Antigua alcazaba del s. XI, construida con tapial y piedras.
Forma parte del recinto amurallado y destaca la torre rectangular con un arco apuntado en la puerta.
Debajo de esta torre se encuentra un subterráneo conocido con el nombre de la Morica Encantada, donde, según cuenta la leyenda, fue encerrada la bella Melihab por su esposo, como castigo por dar libertad a su amante cristiano.
En realidad, es un túnel con escaleras que se excavó buscando aguas subterráneas.
Qué ver en Daroca
Castillo Mayor de Daroca
Qué ver en Daroca
Castillo Mayor de Daroca
Castillo de Daroca

3. Puerta Alta

Puerta de entrada por la parte alta de la ciudad, abierta a los viajeros que llegaban desde Zaragoza.
Se construyó en el s. XVI aunque ha sufrido transformaciones en siglos posteriores. Sobre el arco apuntado destaca el escudo de Daroca.
Puerta alta de Daroca
Puerta Alta

4. Puerta Baja

Monumental y bella puerta símbolo de la ciudad.
Se empezó a construir en el siglo XIII. Sus almenas son del siglo XV.
Las robustas torres de sillares daban la bienvenida a los viajeros que llegaban de Levante y Castilla. El arco que las une, funcionó como desagüe de un canal natural que se formaba en días de lluvias.
Puerta Baja de Daroca
Puerta Baja

5. Puerta de Arrabal

Es una sencilla puerta de ladrillo que ofrece unas bonitas vistas de Daroca.

Daroca (Zaragoza)

6. Iglesia Colegial de Sta. María de los Corporales

El templo más importante de la villa, pues custodia los Sagrados Corporales.
Del primitivo templo románico sólo se conserva el ábside. Su ampliación posterior es de estilo gótico y renacentista.
Iglesia Colegial de Sta. María de los Corporales
Iglesia Colegial de Sta. María de los Corporales

7. Iglesia de San Juan de la Cuesta

En este templo románico se puede apreciar los inicios del arte mudéjar.
Se empezó a construir en el S. XII con sillares y lo terminaron los musulmanes un siglo después con ladrillos.
A pesar de ser distintos materiales respetaron el estilo y en el ábside continuaron con las articulaciones verticales.
S. Juan de la Cuesta
S. Juan de la Cuesta

8. Iglesia de Sto. Domingo

Otro de los templos de transición al mudéjar. Se empezó a construir en el S. XII con sillares y se terminó en el S. XIII con ladrillos.
Iglesia de Santo Domingo en Daroca
Sto. Domingo

9. Convento de la Trinidad

Edificio del siglo XVI donde cayó muerta la mula que trasladaba los Sagrados Corporales.
En el tímpano de la portada, un relieve representa la llegada de la mula.
Convento de la Trinidad en Daroca
Convento de la Trinidad

10. Ermita de Nazaret

Su origen fue como templo pagano en honor a la diosa Diana.
La leyenda cuenta que la Virgen María se presentó ante una niña pidiendo que dedicaran el santuario a la Virgen de Nazaret. Desde entonces el templo excavado en la roca lleva ese nombre.
Ermita de Nazaret excavada en la roca
Ermita de Nazaret

11. Casa Diablo

Palacio del siglo XV con una bonita ventana gótico-mudéjar.
Su nombre se debe a que en ella vivió un revolucionario anticlerical apodado Diablo Rojo que aprovechando la Desamortización de Mendizábal se apoderó de varias propiedades de la iglesia.
Ventana de la Casa del Diablo en Daroca
Casa del Diablo

12. Fuente de los veinte caños

El objetivo de esta fuente era mostrar el poderío y riqueza de la ciudad. Fue construida en el S. XVII.

Fuente de los Veinte caños en Daroca
Fuente de los veinte caños
Barrio de la morería

Milagro de los Corporales

El 23 de febrero de 1239, tropas cristianas de Daroca, Calatayud y Teruel se disponían a tomar el castillo de Chío.
El capellán darocense celebró una misa consagrando seis hostias para los seis capitanes al mando de las tropas. Pero un inesperado ataque musulmán provocó que se suspendiera la ceremonia y se escondieran las hostias envueltas en un paño.
Cuando la batalla terminó, sacaron los corporales para dar la comunión a los victoriosos capitanes y para sorpresa de todos los presentes estos estaban manchados de sangre.
Las tres villas de donde procedían las tropas querían la propiedad de la prueba del milagro.
Como no llegaron a un acuerdo, se decidió que fuese Dios el encargado de elegir en que ciudad debían guardarse.
Para esto, ataron los corporales a los lomos de una mula y convinieron que donde la mula parase se quedaría la milagrosa reliquia.
El animal anduvo cientos de kilómetros hasta caer muerto junto a la Puerta Baja de Daroca. Desde entonces la ciudad guarda los famosos Corporales.